LUIS ALONSO OROZCO NAJERA CD. VICENTE GUERRERO, Dgo. (OEM).-Nos están robando nuestra identidad como guerrerenses, pues al trasladar las fiestas patronales a una zona que nada tiene que ver con la tradición pueblerina, ni migajas quedan del Guerrero antiguo, de aquel que cuando pequeños nos trasladó a vivir épocas especiales, aquellas en las que el kiosco se volvía escenario principal de la fotografía del recuerdo, aquellas en las que la pólvora envolvía a la gente que se trasladaba de manera conmovedora de la plaza, a la parroquia de San Antonio.
Ahora sin más, el santo patrono se ha quedado solo, sólo por la intransigencia de unos cuantos, que dizque porque les afecta sus negocios el comercio informal de esta temporada, dicen, esta tradición debe desaparecer al menos del centro de Guerrero; raro resulta que cuando los intereses de cabildo o de unos cuantos, se da la razón a las inquietudes particulares, mientras los sueños de tradición de todos se convierten en polvo y no valen nada, literalmente se convertirán en polvo o sus derivados como lo serán el soquete en la unidad deportiva; no se vale que porque me afectan mi negocio los que vienen de fuera se cambien toda una historia, sin embargo no es ético que nuestras autoridades vean mas la ganancia de unos, que la pérdida de un sentimiento social de años de tradición.
Ni con Bernardo Nevárez de quien decían carecía de los elementos suficientes para desarrollar el puesto, sufrió el pueblo de Vicente Guerrero tal ataque a la y penuria de comprometer nuestros valores históricos, tal vez, el haber construido un gran auditorio, es una de las atenuantes para que las autoridades municipales quieran seguir diciendo ¡hey, aquí esta nuestra obra magna¡ y pues, para seguir recordándolo, hasta allá se quieren llevar la gente, una vez que se vio que la feria del juguete pasadas fue un tremendo fiasco.
No se vale¡, me pregunto ¿donde está la oposición? ¿donde está la izquierda que decía defender la historia de nuestro municipio?, aquellos que cuando pretendían modificar la esencia del Kiosco protestaron, aquellos que dijeron que los monumentos históricos se respetan. De una cosa estoy seguro, no solo lo material se debe respetar, sino también la idiosincrasia de los guerrerenses, las costumbres y tradiciones que unen a todo un pueblo, aquellos gritones, aquellas carpas de lotería, los volantines, la imagen de nuestro centro religiosos de San Antonio de Padua, y su derredor los puestos de comida (los lonches de chorizo, el carrito de madera de el “amigo del pueblo”, el globo para el infante, el tiro al blanco o simplemente el dar vueltas a la plaza principal de nuestro querido Vicente Guerrero).
Nos quieren quitar nuestras tradiciones, no se vale, no se vale que por la falta de una central camionera que las compañías de autobuses no han querido construir nos quiten nuestra feria del 13; no se vale que por que al interior de cabildo hay comerciantes que solo ven sus intereses nos quiten nuestro espacio, aquel en el que desde pequeños esperamos con agrado si estábamos fuera volver para nuestro querido día 13 de junio; el estreno del día, no se vale guerrerenses que decisiones arbitrarias digan que el 13 de junio debe ser con más de un kilometro de retirada la gente de su Santo Patrono de San Antonio de Pádua.
Quien no recuerda todo lo que les estoy diciendo, paisanos ausentes, niños que les platican de la algarabía de este día, viejecitos que viven del recuerdo maravilloso de aquel que pasaba vendiendo manzanas endulzadas en sus largos palos, de aquellos momento de espera para correr a un lado del árbol de pólvora quemándose a cierta hora de la noche; no la rieguen, no nos quiten nuestra feria.